Introducción

Como un caminar hacia las celebraciones de Semana Santa, les proponemos este ejercicio de reflexión semanal, como un personal retiro virtual, acompañándonos de las lecturas del Santo Evangelio del día y algún extracto de los escritos del Siervo de Dios, Padre Chavita.

 

Instrucciones 

Emplearemos para este momento el método de la Lectio Divina.

I. Escoge el lugar y el momento adecuados, en los que puedas tener tranquilidad y tiempo para encontrarte con el Señor en su Palabra.

II. Invoca al Espíritu Santo para que te auxilie en este momento de oración y haz los siguientes pasos:

 

  1. Leer: Lee lentamente la lectura del Evangelio, si puedes varias veces, y después pregúntate ¿Qué dice el texto bíblico de la palabra? 

  2. Meditar: Reflexionar, trae a tu mente recuerdos que te haya traído la lectura  ¿Qué quiso comunicar Dios, en su palabra, al pueblo de aquel tiempo? ¿Qué me quiere comunicar hoy a mí?

  3. Orar: Emplea tu estilo personal de oración, cantando, hablando o en silencio,  a Dios usando la lectura que acabas de hacer. ¿Qué me hace decir al Señor el texto bíblico como camino de oración?

  4. Contemplar:  En un momento de silencio, respira profundo y quédate callada o callado, con los ojos cerrados o abiertos y deja que el Espíritu Santo hable a tu Espíritu….¿Qué camino me muestra el texto bíblico como camino espiritual?

  5. Actuar: Por último: ¿Qué me hace vivir el Señor a partir de su Palabra?

 

III. Haz ahora la lectura del fragmento del escrito del Padre Chavita y el comentario y hazte esta pregunta: ¿Qué estaría pensando el Padre Salvador Rivera en ese momento y que te quiere decir en el día de hoy?

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Domingo 2º de Cuaresma - Ciclo A. , 8 de marzo de 2020

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (17, 1-9):

 

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña alta. Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Y se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él.
Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bien se está aquí! Sí quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.»
Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía: «Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo.» Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto.
Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo: «Levantaos, no temáis.» Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo.
Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: «No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.»

Palabra del Señor
 

Padre Salvador Rivera OCD

Fragmento de sus escritos 


En Dios no hay accidentes.
 

“Sonará extraño la afirmación que vaya hacer, pero la digo porque estoy profundamente convencido: En Dios no hay accidentes, en Dios sólo hay providencia, amor. Pero esto lo captarán especialmente los que tengan fe.
La experiencia del dolor, de la enfermedad, del accidente, lleva casi siempre a una experiencia de Dios, de rechazo o de aceptación.
El dolor, la enfermedad, el accidente, en las formas que se presenten, llevan en sí mismos la misión de purificarnos, de desnudarnos, de desposeernos de todo aquello que en el correr de nuestro camino se nos pega y no nos permite descubrir la acción salvífica de Dios en nuestra vida”


Autobiografía 6


 

Comentario:

El Padre Chavita escribía que “no tenía experiencia en manejar la pluma” pero hizo un esfuerzo por obediencia de su superior, el Padre General Camilo Maccise, esto nos permite  conocer un poco la historia y lucha personal.

Como el lo escribiría en su Autobiografía y lo expresaría muy frecuentemente: “Haré de verdad lo que pueda”.

 

¿Qué podemos hacer?

El Padre Chavita con el grupo de Misioneros Jesús, fundado por el P. Chavita y el P. Ignacio Virgén.   CESP de Guadalajara.

Conclusión

Terminemos este momento con la siguiente oración:

Padre bondadoso, que hiciste del siervo de Dios Fray Salvador Rivera García carmelita descalzo, un testigo de tu fidelidad y misericordia, que se entregó desde su discapacidad física al servicio alegre de quienes a él recurrían, concédenos ver reconocido el heroísmo de sus virtudes, el valor del dolor humano unido a Cristo, para que valoremos y defendamos el don de la vida. Te pedimos por su intercesión la gracia de … (se hace la petición)