ETAPAS DE FORMACION

  • Pastoral vocacional

Es el inicio donde el joven, en búsqueda de Dios, se acerca a nuestras comunidades o al centro de pastoral vocacional e inicia el acompañamiento vocacional. Es un tiempo en donde el candidato experimenta nuestro estilo de vida teresiano por medio de diversas experiencias y encuentros para discernir el querer de Dios.

Tiene sus primeros contactos con nosotros a través del equipo PROVOCAR (Promoción Vocacional Carmelitana).  

El objetivo de PROVOCAR es dar a conocer a los jóvenes con inquietudes vocacionales nuestro carisma teresiano para que descubra los posibles signos de un verdadero llamado a nuestro estilo de vida.

Los signos de una vocación al Carmelo teresiano, se reflejan en:

  • Capacidad de servicio y de entrega a Dios y a los demás.
  • Transparencia y sinceridad: andar en verdad.
  • Paciencia en el proceso de crecimiento: perseverancia y determinación.
  • Desprendimiento: desasimiento de todo lo creado, capacidad de aprender a absolutizar a Dios y relativizar su relación a cosas materiales, familiares, etc…
  • Disposición para dejarse hacer por Dios y darle su voluntad.
  • Capacidad y equilibrio en crear relaciones interpersonales, indispensable para una vida de fraternidad y de relación en el servicio apostólico.
  • Seriedad en el proceso de crecimiento vocacional: asumir la vocación como una responsabilidad y compromiso.
  • Honestidad y rectitud de buscar a Dios.
  • Generosidad en darse y entregarse: abnegación evangélica.
  • Apertura al crecimiento que se desarrolla para toda la vida.
  • Determinación de entregar la vida por la causa del Reino, centrada en Dios.

El proceso de acompañamiento vocacional se lleva a cabo entre los meses de septiembre a julio. Durante este período de acompañamiento se realizan se realizan tres encuentros vocacionales “Amigos fuertes de Dios”, a nivel nacional, y otros regionales, donde se reúnen los candidatos para iniciar el proceso de conocimiento, integración y vivencia orante y fraterna en el conocimiento de nuestro estilo de vida.

 

 

1. Aspirantado.

Después del acompañamiento vocacional donde se abre las diversas posibilidades y elementos para el discernimiento vocacional, el candidato en diálogo con la comunidad del centro de pastoral vocacional, decide dar el primer paso en su camino formativo en el aspirantado.

Inicia la formación con el aspirantado, donde el candidato deberá realizar un trabajo intenso, profundo y serio de discernimiento vocacional.

Este primer momento consta de una doble dimensión: discernimiento vocacional como idoneidad para la vida religiosa y como capacidad de entrega para el estilo de vida teresiana, según el carisma y la espiritualidad.

El aspirantado es la primera etapa de formación donde se dan los elementos vocacionales necesarios para el inicio de una búsqueda de Dios. Se da prioridad al crecimiento personal por el conocimiento propio y a descubrir el llamado que sea recibido de parte de Dios construyendo la fraternidad en un ambiente comunitario.

Esta etapa de formación se inicia en el mes de septiembre y se concluye en el mes de mayo. Tiene una duración de ocho meses. Se realiza en el Convento de Salvatierra, Guanajuato. De los cuales de enero a mayo se realiza una experiencia en nuestra Casa Misión en Hueytlalpan, Puebla.


2. Postulantado.

Aunque la vida religiosa se inicia propiamente con el noviciado, una conveniente preparación para ella requiere una etapa previa que llamamos postulantado. Durante este período el postulante tiene la posibilidad de conocer nuestra vida con sus valores y exigencias, y así saber a qué se comprometerá cuando decida entrar al noviciado.

Se favorece el mutuo conocimiento entre la comunidad que recibe y el postulante que ingresa. Tiene una duración de un año. Se realiza en el Convento del Carmen de Puebla, Puebla.



3. Noviciado

El fin principal del noviciado, con el cual el candidato comienza su vida en la Orden, es ofrecerle una verdadera experiencia de lo que significa ser consagrado en el Carmelo Descalzo. Es la etapa en que se experimentan las exigencias y los valores de nuestra vida. Se profundiza en el seguimiento de Cristo. Se pone en claro la dimensión profética, contemplativa, apostólica y mariana del Carmelo bajo las enseñanzas de nuestros padres santa Teresa de Jesús y san Juan de la Cruz y de otras figuras. Tiene una duración de un año y se realiza en el Convento del Santo Desierto de Tenancingo, Mex.


4. Estudiantado: Filosofado y teologado.

 

El religioso, después de la primera profesión, continúa su formación para vivir con mayor plenitud su vocación al estilo del Carmelo Descalzo y con el fin de cumplir mejor su misión. Esta es la última etapa de la formación inicial, dura alrededor de siete años.

El objetivo primordial del período de los votos temporales es que el religiosos desarrolle, profundice y consolide los fundamentos de la vida religiosa y carmelitana propuestos durante el noviciado, que demuestre y perfeccione su idoneidad para nuestro estilo de vida, que reciba una iniciación apostólica y que alcance la madurez humana y espiritual requeridas para ser admitido a la profesión solemne.

El segundo objetivo fundamental es dar al candidato una formación intelectual y práctica que lo prepare para su futura vida de servicio carmelitano y eclesial.
Los estudios de filosofía tienen una duración de tres años y se realizan en el Departamento de Filosofía y Humanidades del Instituto Tecnológico de Occidente (ITESO) en la ciudad de Guadalajara, Jalisco y nuestros estudiantes residen en el Centro de Espiritualidad (CESP).

Los estudios de teología tienen una duración de cuatro años. Se realizan el Instituto de Formación Teológica Intercongregacional de México (IFTIM) en la Ciudad de México y nuestros estudiantes residen en el Convento de San Joaquín.

Existe la posibilidad, dentro de los estudios teológicos, que se pueda dar la oportunidad de tener la experiencia internacional en el Colegio san Juan de la Cruz en Roma, Italia o en la Universidad Pontificia de Salamanca en España.
  vocaciones@ocd.org.mx