La fraternidad teresiana

 

Somos hombres
que buscamos
ser AMIGOS en el
AMIGO

Te queremos compartir, en este espacio vocacional “…amigos fuertes de Dios”, un elemento esencial de nuestro carisma y estilo de vida: la VIDA FRATERNA EN COMUNIDAD.


En los inicios de la reforma teresiana, cuando ya estaba emprendida la fundación de san José en Ávila, España, surge en Medina del Campo, el encuentro de Teresa de Jesús y Juan de la Cruz. Teresa de Jesús forma a san Juan de la Cruz en este estilo de hermandad y recreación desde donde se perfila la vida del Carmelo.

La experiencia de oración hace posible que la persona aprenda a tratar, a relacionarse con los otros. Teresa busca una manera equilibrada en la vida del orante, donde educa en el trato fraterno buscando de verdad que estos tales busquen vivir con intensidad, en comunidad, la entrega al AMIGO. Por ello, Teresa de Jesús, recrea la relación comunitaria desde la amistad donde haya hombres que traten de lo mismo, se cuiden las espaldas y busquen, en pequeñas comunidades, a ejemplo del colegio de Cristo, vivir desde el centro de la vida que es Jesús.

Para santa Teresa de Jesús y san Juan de la Cruz fue central la relación personal y cercana con Dios. Por ello, es importante centrar la relación personal en la comunidad. Lo importante que haya una relación mutua, cariñosa para amarnos y ayudarnos en el amor que recibimos de Dios. Lo importante son las personas que formamos la comunidad en clave de amistad.

Teresa con una fuerza impresionante dijo que la oración es amistad. La amistad requiere semejanza. Podemos ser amigos todas las personas porque tenemos una semejanza. Hay otra semejanza que es la que hace de las relaciones mutuas una auténtica fuente de vida espiritual: la gracia de ser amigos de Dios.

Entre nosotros la amistad es de tipo natural, hay semejanza en el carácter, propósito en la vida. Somos amigos en aquello que da identidad en nuestra vocación. Lo que nos hace profundamente semejantes es que nos une el mismo Jesús y la voluntad de entrega a Dios. Aquí lo que nos convoca es ser amigos en el amigo. Este es el acento específico de nuestro carisma: LA AMISTAD. Porque hay un Dios que se abaja y se hace como nosotros. Se acomoda, se abaja. He ahí la semejanza con Dios e importante para la relación de amistad para con Dios y con los demás, con la comunidad.

San Juan de la Cruz prefiere la clave de Unión porque nos pone de cara a Dios: unión de semejanza. La unión es de personas en relación. El acento es en la amistad. Dios y los hermanos en clave de una única amistad. El ámbito de las comunidades teresianas es un micromundo de amistad para el mundo y en nuestra relación con los demás. Hay que acercar a la gente en esta amistad humana y con Dios. Que la gente encuentre un clima de amistad ante el mundo dormido y contaminado de malas relaciones. Hay que crear un clima de sanación en las comunidades y en el mundo.

El centro de santa Teresa y san Juan de la Cruz es crear desde la relación con Dios un ambiente de amistad entre las comunidades. Los santos insisten en esto por la respuesta esencial: Dios nos ha hecho este planteamiento, nos ha creado y redimido para ser sus amigos o ser sus hijos. Amigos verdaderos. Un Dios que ha querido entrar en un clima de relación personal nunca se cansa de esperar y dar… y tanto que nos sufre… Que no haya nada en nuestras listas de preocupaciones en la relación con Dios. Esto es lo absoluto de nuestra vida, lo demás es relativo.

El criterio de comportamiento en la vida fraterna es: LO QUE MÁS TE DESPIERTE A AMAR, HAZLO (DINÁMICO). Hay que crecer. Mira, examina, discierne lo que más motive nuestra vida.

Por eso las fuertes consignas de nuestros santos padres: "los ojos en vuestro esposo". No hay que reducir a las horas puntuales de oración. V. 36, 30 "a solas con él solo" porque en él encontramos la fuente de nuestros amores. V. 26, nos dice lo que se está viviendo esto las hermanas de san José "como su Majestad les da gracia para hacerlo…". Qué es lo que hacen? Encuentran en la soledad su consuelo… intimar con Dios. Lo va a entender quienes hablan del mismo lenguaje. Hay que entregarse todos a Dios (V 39,10)

Hay que recordar las dos consignas del santo padre (C. 10 "veánte mis ojos… sólo para ti quiero tenerlos…";  (Noche 6ª estrofa) "pecho florido que entero para que él solo se guardaba"  Solo tengo ojos sólo para Él. Dios nos llama a su amistad a ser hijos de Dios.

Los signos de una verdadera comunidad fraterna teresiana se puede perfilar desde estos elementos que Teresa de Jesús educa y forma a las comunidades orantes:

  • Tener como centro de nuestra vida a JESÚS.
  • Optar por un estilo de vida evangelio y teresiano con actitudes como:
  • Crecer en "la amistad con Dios"
  • "Ser amigos en el Amigo" por medio de la oración.
  • Solidarizarse con el dolor del hermano.
  • Tomar conciencia en que "todos somos iguales"
  • Vivir un estilo de vida "con alegría" y respeto.
  • Desarrollar actitudes de servicio y de ayuda mutua: trabajo en equipo. "todos se han de ayudar… de querer… de amar… de apoyar…"
  • "Cuidarse las espaldas"
  • Una búsqueda continúa de la "verdad" por medio del diálogo.
  • Crecer en el "amor de unos con otros"
  • Dar al mundo un testimonio de vida fraterna y de unidad.