ORDEN DE CARMELITAS DESCALZOS - MEXICO


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LOS RELIGIOSOS

Los Religiosos buscan ser hombres de oración que se esfuerzan en servir a sus hermanos más necesitados espiritual, emocional y materialmente, conduciéndolos a la experiencia del Dios vivo.
Proclamando la Palabra de Dios y construyendo con Cristo la comunidad evangélica de los hijos de Dios.

Algunos de estos religiosos han recibido la vocación del ministerio sacerdotal nacida de la misión misma de Cristo enviado por el Padre.

Teniendo como inspirador al Profeta Elías nuestra Orden vive el profetismo como una misión concreta. El profeta no es el hombre del porvenir sino el hombre de fe profundamente identificado con su pueblo, que descubre a Dios y trata de mantenerse en su presencia mediante la respuesta de una fe integral. Sabe leer los verdaderos designios de Dios en los acontecimientos de la historia y quiere hacerles frente desde una respuesta de fe rigurosa, eficaz, ardientemente esperanzada.

El carmelita como profeta es el hombre que lee en los acontecimientos cotidianos las últimas dimensiones sagradas de la vida y de la historia; el hombre que hace presentes las voces de Dios en medio del pueblo, y le ayuda a mantener viva su fidelidad y esperanza.

 


 

 

 

 

 

LA VIRGEN MARIA EN NUESTRA VIDA llena con su presencia la a Orden que tiene sus orígenes en elMonte Carmelo; y que recibe su nombre de la capilla dedicada allí a nuestra Señora.

El Carmelo Teresiana ha experimentado hondamente y hacorroborado esta inspiración mariana original, siguiendo las huellas de sus santos Padres que propusieron a la Madre y Señora de la Orden como modelo de oración y abnegación para el camino de la fe, y como mujer entregada en alma y cuerpo a la escucha y contemplación de las palabras del Señor, siempre dócil a los impulsos del Espíritu Santo y asociada al misterio pascual de Cristo por el amor, el dolor y el gozo.

La figura evangélica de la Virgen nos ofrece el modelo acabado del espíritu de la Orden y nos estimula a seguir sus pasos para que, "pobres de Yahvé" de corazón, configuremos nuestra vida con la de nuestra Señora en la continua meditación de la Palabra divina.

Así encarnamos en la vida nuestra profesión que nos vincula a la santísima Virgen y nos pone bajo su especial patrocinio. Todo esto lo expresamos también con la devoción del Escapulario.

La presencia de María, a la vez que vivifica nuestra espiritualidad, informa nuestro apostolado. Por eso, a impulsos del amor filial y en cumplimiento de nuestro deber, comunicamos a los hermanos la auténtica piedad mariana, presentando a la Virgen como modelo y maestra de la comunión con Cristo y con la Iglesia.

Alimentados con el espíritu de santa Teresa y de san Juan de la Cruz amamos inseparablemente a la Virgen María y a su esposo San José y lo veneramos como humilde servidor de Cristo y de su Madre, ejemplo vivo de comunión orante con Jesús y providencial protector de nuestra Orden.

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