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Venerable Madre
María Luisa Josefina
del Santísimo Sacramento
(Madre Luisita) 1866 - 1937

La venerable Madre Luisita nació el 21 de junio de 1866 en Atotonilco, el Alto, Jal. Fue hija de María Luisa Navarro Castellanos y Epigmenio de la Peña Ibarra. Ambos eran originarios de la región de los Altos de Jalisco. Ricos hacendados y de buenas costumbres, muy religiosos y caritativos.

Los caminos de Dios son diferentes para cada persona. Esto aparece claramente en la vida de Luisita. En la propuesta del Dr. Pascual Rojas Santoscoy y la aprobación de sus padres, ella descubrió que Dios la quería esposa. El Dr. Pascual era un joven médico de 30 años de edad, de intachables costumbres, buena posición social y económica, trabajador, alegre y emprendedor. Amaba mucho a su pueblo y a él quería dedicar su vida y su profesión.

Luisita de la Peña y el Dr. Pascual Rojas fueron un matrimonio ejemplar. Eran muy diferentes, por lo cual se enriquecieron mutuamente. Aunque Dios no les dio hijos, supieron proyectar su amor y su compromiso cristiano en el servicio a los pobres y necesitados. Lo hicieron a través de la Conferencia de San Vicente de Paúl, de la que ambos fueron presidentes, él de los varones y ella de las mujeres. Visitaban a los enfermos pobres, el Dr. Pascual ponía sus conocimientos y Luisita sus palabras de aliento y consuelo. Por su cariño y entrega a los necesitados se ganaron el título de "Padres de los pobres". Con el deseo de atenderlos mejor, promovieron junto con otras familias ricas la construcción del primer hospital en Atotonilco. Éste fue inaugurado el 6 de enero de 1892 y se llamó Hospital del Sagrado Corazón. Cuando finalmente Luisita creía haber encontrado su vocación y misión junto a su esposo, Dios le mostró otro camino. Al Dr. Rojas se le manifestó una enfermedad, por la que tuvo que ser sometido a una operación en la ciudad de Guadalajara. Murió un viernes santo, 3 de abril de 1896.

Con la muerte de su esposo Luisita inició una nueva etapa de búsqueda para descubrir los planes que Dios tenía para ella. La joven viuda se recogió con su familia y continuó su servicio como presidenta de la Conferencia de San Vicente de Paúl. Se dedicó más intensamente a la oración, el recogimiento y el servicio a los pobres y necesitados. Los caminos de Atotonilco volvieron a ver frecuentemente a la joven viuda visitando los enfermos, a quienes ofrecía sus servicios en las más humildes faenas.

Cualquiera podría pensar que la vida de Luisita estaba completa, en realidad no era así. La inquietud por la vida religiosa se fue manifestando cada día con mayor intensidad. Por su espíritu contemplativo se sintió atraída por el Carmelo. El 3 de marzo de 1904 ingresó al monasterio de las Carmelitas Descalzas de Santa Teresa de Guadalajara, pero pronto se dio cuenta que la vida de clausura le impedía dedicarse a las obras de misericordia, además estaba el inconveniente de su escasa salud. Por eso, después de mucha oración y de consultar a las personas adecuadas, decidió regresar a su pueblo natal para continuar con la obra ya iniciada con su esposo en el Hospital del Sagrado Corazón.

Luisita de la Peña fue elegida por Dios para ser fundadora y madre de una congregación religiosa. Cada etapa de su vida la fue preparando y madurando para la misión que Dios le habría de confiar. Toda su historia precede el evento salvífico de la fundación del Instituto de Carmelitas del Sagrado Corazón. Ella, con otras cinco colaboradoras de la Conferencia de San Vicente de Paúl, sintieron el llamado a continuar con su apostolado en el Hospital Sagrado Corazón desde una vida consagrada.

Madre Luisita, como era llamada cariñosamente por todo el pueblo, se distinguió por:
• Una actitud orante y contemplativa que le llevó a descubrir a Dios en todo y a anunciar con admiración y gratitud las maravillas que había hecho en ella y a través de ella.
• Su desprendimiento y pobreza, su abandono y confianza en las manos de Dios.
• La búsqueda constante de la voluntad del Padre y una obediencia amorosa a su proyecto.
• Un corazón de madre, que se fue configurando al contemplar el Corazón de Jesús, de donde brotó su vivencia de los valores humanos.
• Su visión profética que la llevó a promover la liberación integral de la persona, especialmente de los pobres.

Por todo esto Madre Luisita es revelación de la ternura y amor de Dios para todos los hombres y mujeres de todos los tiempos: cada etapa de su vida es una propuesta de vida cristiana para niños, jóvenes, matrimonios, laicos comprometidos, religiosas y sacerdotes, que quieran acoger el amor de Dios y encarnar su bondad, providencia y misericordia en su vida y el servicio a los demás.

María Luisita Josefa del Santísimo Sacramento, de la Peña Navarro, fue llamada a la Casa del Padre el 11 de febrero de 1937. En 1985  se abrió oficialmente su Proceso de Beatificación en Roma, y en el año 2000 alcanzó el grado de Sierva de Dios.

Oración para pedir su intercesión

Padre Bueno,
que enseñaste a tu Sierva, la Madre Luisita a buscar ante todo tu voluntad
y a entregarse a ella en bien de los hermanos,
atiende por sus ruegos a mi súplica
y remedia mi necesidad,
a fin de que,
mostrando a tu hija ante el pueblo como un testimonio de santidad 
resplandezca por ella tu gloria.
Por Cristo Nuestro Señor.
Amén.

Más información en www.carmelitassc.org
Carmelitas del Sagrado Corazón

 

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