La Reforma Teresiana en México
4. Época de oro
La época aurea de nuestra Provincia bien la podemos encontrar en el siglo XVII y parte del XVIII. Llegó a haber más de 500 religiosos. La vida carmelitana se observó tan perfectamente durante este tiempo que, un testigo de vista pudo decir que “las casas de esta Provincia pueden competir con las mejores de toda España”. Las casas de formación eran las siguientes: Puebla, Noviciado; el Profesado en México y Atlixco; Filosofía en San Joaquín de Tacuba; Teología en San Ángel; Moral, en Toluca y Morelia. De todas estas casas, entonces bien organizadas, fueron saliendo buenos letrados, predicadores, escritores, sabios directores de espíritu y buenos religiosos que llenaron de prestigio el hábito carmelitano.
5. La Decadencia
Por las mismas causas que las demás órdenes antiguas de México, la nuestra empezó a flaquear en su observancia ya a mediados del siglo XVIII. Pero los trastornos políticos y sociales del 1800 la conmovieron hasta sus cimientos, de tal manera que casi llegó a extinguirse la Provincia a principios del siglo XX.
Los pocos conventos e Iglesias que pudieron recuperarse después de la persecución de la llamada Reforma, estaban atendidos por algunos religiosos que a duras penas había podido formar el P. Rafael del Sagrado Corazón (Checa) del año 1884 al 1890. Cuando éstos fueron faltando (en la primera década de este siglo), el territorio y todos los conventos de esta Provincia se dividieron entre las Provincias de Valencia y Cataluña. De las 16 casas, 13 fueron para Valencia. Además ésta fundó tres residencias más: Silao, Torreón y Aguascalientes. Fundaron también “ad experimentum” en 1911 en Ciudad Victoria, Tamaulipas, pero la fundación no tuvo éxito. Cataluña sólo ocupó una de las tres casas que le habían tocado y fundó además la de Durango.
6. Intentos de restauración
Ya desde fines del siglo XIX no faltaron intentos de restauración de la Provincia. El R. P. Benito de Santa Teresa, uno de los miembros más connotados de la Orden en México por su saber y virtud, escribió en 1870 su célebre “Exposición” en defensa de los religiosos carmelitas de esta Provincia, la que presentó al R. P. General de la Congregación de Italia, pidiéndole alcanzara de la Santa Sede la agregación de esta Provincia a su Congregación, pues la de España estaba más o menos destruida por la guerra civil. La petición del P. Benito no tuvo efecto. También el P. Rafael del Sagrado Corazón (Checa) trabajó por restaurar la Provincia decadente que le tocó gobernar por espacio de 42 años, pero sus esfuerzos no se vieron coronados por el éxito.
En 1886, con ayuda del Sr. Arzobispo, Don Pelagio Antonio de Labastida, fundó en la casa parroquial de la Iglesia de San Jacinto, de la cual era párroco, un noviciado, de donde salieron los religiosos que después de haber estudiado en Celaya, cuidaron y administraron las Iglesias de la Orden en México hasta la muerte del P. Checa. Un nuevo intento de restauración de la Provincia se tuvo en 1912. Esta vez por parte de la Casa Generalicia. El Venerable Definitorio General dispuso restaurar la Provincia y para el efecto se nombró al R. P. Fr. Hilarión de San Juan Bautista, Vicario Provincial de la Provincia de San Alberto y a la vez Prior del convento de Querétaro, en donde se abriría el Santo Noviciado, siendo Superior y Maestro de Novicios el R. P. Fr. Bernardo de Santa María, conventual entonces de Sevilla. El 17 de abril de ese mismo año se dio principio a la restauración de la Provincia en el convento de Querétaro.
La revolución encabezada por el Gral. Venustiano Carranza malogró este nuevo intento de restauración el año de 1914. Los Padres tuvieron que abandonar la nación y refugiarse en Cuba. Pasada la persecución carrancista y vuelta la tranquilidad al país, los pocos religiosos mexicanos que habían quedado de la antigua Provincia de San Alberto, volvieron a hacerse cargo del cuidado de nuestras iglesias. Tropezaron con grandes dificultades por no tener Provincial. La Santa Sede solucionó este problema designando al Excmo. Sr. Delegado Apostólico, Mons. Boggiani encargado de dichos padres, para que con carácter de Provincial pudiera ayudarlos en sus necesidades. Al ser trasladado Mons. Boggiani volvieron las dificultades. Algunos religiosos desmoralizados se secularizaron; otros, deseando conservar su vocación religiosa, se acogieron al último recurso que les quedaba: agregarse a la Provincia de Valencia en 1921.
Con la agregación de los Padres mexicanos y de las Iglesias y conventos que ellos administraban, la Provincia de Valencia contó en México con diez casas: México, Puebla, Querétaro, San Ángel, Toluca, Orizaba, San Luis Potosí, Silao, Aguascalientes y Torreón, con un total de 20 religiosos sacerdotes y dos hermanos donados. Al iniciarse la persecución de Calles en 1926, había en la República más o menos 25 religiosos carmelitas, de los cuales, expulsados los españoles, sólo quedaron cuatro que eran mexicanos.
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