
Hoy, viernes 18 de mayo de 2012
SEXTA SEMANA DE PASCUA
Celebramos a a: Blandina Merten, virgen de la Orden de Santa Úrsula; Claudia, virgen y mártir; Guillermo de Tolosa, presbítero de la Orden de Ermitaños de San Agustín.
Efemérides Carmelitanas
1974. Es fundado en Chalco, Estado de México, el Monasterio de Stella Maris
L E C T U R A S
Primera lectura: Hechos 18, 9-18: Muchos de esta ciudad pertenecen a mi pueblo.
Salmo responsorial: Salmo 56: Dios es el rey del universo. Aleluya.
Evangelio: Juan 16, 20-23: Nadie podrá quitarles su alegría.
Frase del día: "Estaría allí tres meses, adonde se pasaron hartos trabajos, por pedirme algunas cosas la princesa que no convenían a nuestra religión, y así me determiné a venir de allí sin fundar, antes que hacerlo. El príncipe Ruy Gómez, con su cordura, que lo era mucho y llegado a razón, hizo a su mujer que se allanase; y yo llevaba algunas cosas, porque tenía más deseo de que se hiciese el monasterio de los frailes que el de las monjas, por entender lo mucho que importaba, como después se ha visto". Santa Teresa de Jesús, Fundaciones 17, 13.
Clic aquí para leer el resumen de la Conferencia de Superiores Mayores de Religiosos de México, A.R.
VI Domingo de Pascua :: Los he llamado amigos, porque les he dado a conocer todo lo que he oído de mi Padre
10 de mayo de 2012
Domingo 13 de mayo de 2012, VI DOMINGO DE PASCUA
L E C T U R A S
Primera lectura: Hechos de los Apóstoles 10,25-26.34-35.44-48: El don del Espíritu se ha derramado en los gentiles.
Salmo responsorial: Salmo 97: El Señor revela a las naciones su salvación.
Segunda lectura: I Juan 4,7-10: Dios es amor.
Evangelio: Juan 15,9-17: Os he llamado amigos, porque os he dado a conocer todo lo que he oído de mi Padre.
1. Todos hemos tenido la experiencia de que el amor toca nuestros sentimientos. El amor de nuestros padres y familiares nos genera sentimientos de pertenencia, protección, ilusión, gozo en la relación, de ser escuchados y mirados con atención. Y cuando crecemos descubrimos que el amor puede tocar también nuestra voluntad, nuestra determinación, nuestras decisiones. Este es un grado de amor más grande, más estable, más efectivo. Nos podemos quedar en el amor de sentimientos, pensando que amar implica vivir en el simple gozo y espontaneidad, en una ausencia de deberes, obligaciones, sacrificios, y con ello podemos hacer de nuestra vida una fuente de frustraciones continuas y de inestabilidad originada por los cambios propios de quien se rige por los sentimientos.
2. El Señor Jesús en el evangelio nos habla del amor de voluntad, mediante la mención de dos temas: el amor y el mandamiento. Para el Señor Jesús el amor auténtico ha de tocar nuestros sentimientos y también nuestra voluntad para llevarnos a cumplir la voluntad de Dios. El medio que nos ofrece Jesús para permanecer en el amor del Padre está en la adhesión a su voluntad. Y paradójicamente la adhesión a la voluntad de Dios, nos lleva a amar, con base en el modelo del amor vivido por Jesús expresado en la frase: “nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos”. Tal es la unión con Dios que nos propone Jesús, tal es la nueva alianza, el nuevo vínculo que presenta Jesús el amor de voluntad.
3. Santa Teresa nos ayuda a ejercitarnos en el amor de voluntad que nos adhiere a Cristo por medio de un desplazamiento afectivo de toda otra realidad que no sea agradable a Dios, en este sentido nos comunica una locución divina en la que ella confiesa que daba por supuesto que todo cristiano amase a Dios: “A mí me pareció que siempre yo había creído esto, y que todos los fieles lo creían. Díjome: ¡Ay, hija, qué pocos me aman de verdad! que si me amasen, no les encubriría Yo mis secretos. ¿Sabes qué es amarme con verdad? Entender que todo es mentira lo que no es agradable a mí.” (V40,1). Teresa entendió que el medio para buscar “contentar a Dios” ejercitándonos en agradarle a él, paradójicamente lleva a convertir nuestro entorno no sólo en un hogar sino en un cielo, “Esta casa es un cielo, si le puede haber en la tierra, para quien se contenta sólo de contentar a Dios y no hace caso de contento suyo” (C13,7). Acojamos la invitación del buen Jesús de ejercitarnos en el amor de voluntad, a asumir como proyecto de vida el vivir en una alianza con el Padre con base en la adhesión a su voluntad, reconociendo que ese es el medio que tenemos para hacer de nuestro entorno un cielo en la tierra.
Fr. Martín Martínez OCD